Tus lentes de contacto y el agua:
una combinación
peligrosa que debes evitar

Tus lentes de contacto y el agua:
una combinación
peligrosa que debes evitar

Introducción

Usar lentes de contacto es una forma cómoda y práctica de corregir la visión. Sin
embargo, llevarlas también implica responsabilidad. Uno de los hábitos más peligrosos es
el contacto con el agua. El agua y las lentes de contacto no deben juntarse jamás.
Aunque parezca limpia, puede contener microorganismos invisibles que ponen en riesgo
tu salud ocular.

¿Por qué el agua es peligrosa para las lentes de contacto?

El agua nunca es estéril. Incluso la potable contiene microorganismos que no afectan al
ingerirse pero sí pueden dañar los ojos al entrar en contacto con las lentes. El más
peligroso es la Acanthamoeba, un protozoo que puede provocar una queratitis grave.
Además, el agua deforma las lentes blandas, elimina la protección de la lágrima y arrastra
bacterias que se adhieren a la superficie de la lente.

Situaciones de riesgo cotidiano

Algunas prácticas comunes aumentan el riesgo: ducharse con lentes de contacto,
bañarse en piscinas o mar, mojarse en fuentes ornamentales o intentar limpiar/guardar las
lentes en agua. Todas estas situaciones deben evitarse para proteger la salud ocular.

¿Qué infecciones puede causar el agua?

El contacto de las lentes con agua contaminada puede producir queratitis bacteriana,
queratitis fúngica o queratitis por Acanthamoeba. Todas ellas son graves y pueden dejar
secuelas permanentes.

Consejos básicos para evitar riesgos

  • Nunca dejes que las lentes entren en contacto con agua.
  • Lávate siempre las manos con agua y jabón, y sécalas bien antes de manipular las lentes.
  • Usa solo soluciones específicas para limpiar y guardar las lentes.
  • No reutilices la solución de limpieza.
  • Si una lente toca el agua, deséchala.
  • Si quieres nadar, usa gafas graduadas u otras alternativas.
  • Respeta siempre el tiempo de reemplazo indicado.
  • Acude periódicamente a revisiones con tu óptico-optometrista.

¿Qué hacer si ya ha habido contacto con agua?

Si ocurre un accidente: retirar la lente de inmediato, no volver a ponérsela y desecharla. Si
el ojo presenta dolor, enrojecimiento o visión borrosa, acudir cuanto antes al
óptico-optometrista u oftalmólogo.

Mitos y falsas creencias

Es falso que el agua mineral sea segura, que hervir el agua elimine todos los gérmenes,
que ducharse solo un minuto con lentes sea inofensivo o que enjuagar rápido la lente
resuelva el problema. En todos los casos, el riesgo permanece.

El papel del óptico-optometrista

El óptico-optometrista es el profesional que no solo adapta las lentes, sino que enseña a
utilizarlas correctamente y realiza revisiones periódicas para garantizar la seguridad
visual.

Mensaje final

Los ojos son únicos y no tienen repuesto. Las lentes de contacto son seguras si se usan
correctamente, pero el agua y las lentes nunca deben encontrarse. Un gesto tan simple
como evitar el agua puede marcar la diferencia entre una visión sana y una complicación
grave.

Asociación española de contactología y superficie ocular

C/ Alcalde Sainz de Baranda 29
28009- Madrid

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